martes, 18 de enero de 2011

El Armario de la Patrona

             Blanco en Pascua de Resurrección, malva en Cuaresma y verde el resto del año. Los momentos y colores los marca la Iglesia. Lo dice Jaime Estévez, responsable del vestuario de esta imagen religiosa en los últimos 20 años. Pero no sólo se encarga de la ropa; también tiene que subirla y bajarla del camarín, limpiarle la cara "sólo con purificador y un pañito" y hasta le ha diseñado el vestido que luce estos días debajo del manto. "Fue el que llevó el año pasado a La Laguna y a la gente le encantó", cuenta orgulloso.

                        En tiempos de crisis, también la Virgen de Candelaria modera su vestuario. Ahora no lleva joyas, según decisión de los responsables de la Basílica. "La mayor parte de la ropa procede de donaciones públicas", explica Jaime Estévez. Lo suyo es amor al arte, "o a la Virgen", aclara. Lleva casi 20 años siendo la única persona que viste a la sagrada imagen y la que busca los adornos que le convienen. "Le pega cualquier color, pero a mí me encanta el azul", asegura. "El año pasado fui a Murcia a buscar los apliques de oro", añade.

En la planta alta de la Basílica, como si de un apartamento se tratara, se encuentra el vestidor de la Virgen. Tiene dos armarios que acaban de reformarse, además de un sistema para colgar los mantos que está fijado al techo, como el que usan en las tiendas de tela. "Antes los teníamos en burras, pero el manto se arrugaba y estropeaba todo". El valor de cada manto puede alcanzar "los cinco millones de pesetas", unos 30.000 euros. Son tantos los detallitos de la tela, que detenerse en cada uno llevaría horas de estudio.

                Vestir a la Virgen no es tarea de unos minutos. Entre dos y tres horas son necesarias para que esté perfecta, en su trono de plata, donde estos días la han podido ver los feligreses y turistas. "Fíjate que el tocado y el encaje que van alrededor de la cara llevan al menos 200 alfileres", apunta Estévez, quien habla del vestuario de La Morenita con la mayor de las solemnidades. "Aunque me veas así, comentando estas cosas que pueden parecer banales, cuando subo al camarín para desvestir a la Virgen es un momento de gran silencio y no dejo que me distraigan",
De los veinte mantos que luce la imagen, el más antiguo tiene casi 50 años. "Es uno de terciopelo rojo, muy señorial y elegante, que la gente me lo pide mucho", cuenta orgulloso. Pero ese manto es más bien para el invierno; con los más de 30 grados de estos días, La Morenita, si hablara, pediría un cambio de ropa.

La Candelaria fue la quinta imagen en España declarada reina, después de vírgenes como El Pilar o Montserrat, entre otras. Fue en 1889 cuando el entonces obispo de Tenerife, Ramón Torrijos y Gómez, coronó pontificalmente a la figura sagrada.

"A veces se nubla el día al bajarla al trono"

Las anécdotas en torno al vestuario de La Candelaria son curiosas, especialmente para aquellos creyentes que sienten el poder de la imagen. "Cuando bajamos a la Virgen del camarín siempre nos preguntamos ¿cómo lo hacemos? ¿Por la derecha o por la izquierda? Y sea cual sea la decisión que tomemos, nunca es la correcta", sonríe Jaime Estévez, quien añade que "ha habido alguna vez en que es bajarla y nublarse el día; y esto lo digo con todo el respeto y la devoción". Porque no trae mal fario la sagrada imagen. "También hemos tenido a la Virgen en su trono preparada para salir en procesión en la puerta de la Basílica y de pronto deja de llover, o se para el viento, y cuando regresa al Santuario el día vuelve a estar como estaba antes".

Todo depende de cómo se mire, pero "La Morenita", dice Jaime y muchos creyentes, "tiene un lado de la cara alegre y otro triste; bueno, esa es mi opinión personal, y también depende de cuál sea mi estado de ánimos". La Virgen, siempre pulcra, debe guardar un secreto: cómo mantiene impecables sus mantos si no se pueden lavar.