Historia
La imagen mariana de la Virgen de los dolores, se encuentra presidiendo el retablo de la pasión en la iglesia de Santa Ana.
Es una imagen de candelero de vestir, con brazos articulados, y salió de las manos del escultor canario Miguel Bermejo.Es una talla policromada del siglo 18.
La Virgen demuestra un dolor contenido en su rostro, que ha la vez se puede ver la dulzura y serenidad de la imagen al más propio estilo Canario.
La imagen posee un gran Patrimonio tales como rosarios en diversos colores, coronas, una media luna, un carro de madera con faldón negro, más el baldaquino, rodeado del sol, también tallado en madera.
Además de diversos atuendos, destacar la salla de color negro riguroso y el negro con estampado Dorado en oro para, al igual que los diferentes mantos del mismo color que las sallas, pañuelos en seda, mas un puñal en plata.
La anécdota que salpica ha esta imagen cuenta que el año que se estreno el baldaquino de la imagen, la Virgen se tuvo que quedar a las puertas de la Parroquia de Santa Ana porque no cabía por un tema de malas medidas, al siguiente año se solucionó y la imagen, aunque justita, atraviesa cada Semana Santa el pórtico de Santa.

Antiguamente la Virgen de lo Dolores tenía un triduo los tres días previos al Viernes de Dolores quedando suprimido en 2013.
La imagen es protagonista del Viernes de Dolores en Candelaria siendo la única imagen de María que se le rinde culto ese día.
El jueves Santo acompaña al Cristo Nazareno de la Parroquia.
Hasta el año 2014 la Virgen salía acompañando al Cristo de la Expiración de Santa Ana, tras decidir suprimir este Vía Crucis, desde ese año el Viernes Santo la Dolorosa, baja hasta la Basílica de Candelaria para acompañar al Cristo de la Reconciliación, en el Via Crucis en a Plaza de la Patrona, para regresar en silencio a Santa Ana.
El Viernes Santo lo acompañan la sección femenina de la Cofradía de Santa Ana y el Carmen, vistiendo ropa de luto con mantilla negra, en sus manos las hermanas llevan un rosario.

Es Viernes de Dolores en Candelaria, la Parroquia de Santa Ana, abre sus puertas desde primeras horas de la mañana, es día de la Virgen de Dolores.
La imagen aparece situada en el lateral izquierdo de la Parroquia, delante de su Trono procesional, sin corona, pisando una alfombra, como la mejor de las reinas, María de los Dolores, expone sus manos para ser besadas por todas aquellas personas que pasan por allí.
La Virgen no esta sola, pues en ningún momento nadie, se separa de ella las mujeres, la acompañan, le rezan el rosario y el Salve. Una vez caída la Tarde la Imagen recibe una misa en su Honor, momentos después y a puerta cerrada, la talla es colocada en su trono para esperar su primera salida procesional.
Esta salida se produce el Jueves Santo, cuando la Virgen de los Dolores se aproxima a la puerta de Santa Ana, para salir a las calles del casco antiguo de la Villa, acompañada del Calvario y de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen de la Dolorosa, cierra este cortejo
Mientras las campanas de la antigua torre de Santa Ana comienzan a sonar la Virgen asciende por las pendientes calles, siguiendo a su hijo, y al paso de los Santos Varones, bajo la mirada de las mujeres y hombres que se agolpan a los lados, para ver pasar triunfante, aunque dolorida, a esta imagen, que resalta en la noche del jueves Santo por la dulzura de su rostro.
El Viernes Santo la Dolorosa de Santa Ana, vuelve a echarse a la calle esta vez, mas silenciosa, más respetuosa, pues se celebra la procesión del Vía Crucis, con la imagen del Cristo de la Reconciliación. La Madre baja en silencio hasta la Basílica de Candelaria para encontrarse con su hijo Crucificado.
La sangrada imagen, vuelve a recore la Plaza de la Patrona de Canarias solamente se oye los rezos que los fieles le rinden en su caminar, María de los Dolores sigue a su hijo mirándolo desde lejos, pues ella siempre va detrás, el protagonista es él, pero ella no se separa ni un instante de su hijo, como cualquier madre.
La imagen retorna a la Parroquia, en silencio, cuál retiro,es la última imagen en entrar a la iglesia, es ella quien cierra la Semana Grande de la Villa Marina.
Es una imagen de candelero de vestir, con brazos articulados, y salió de las manos del escultor canario Miguel Bermejo.Es una talla policromada del siglo 18.
La Virgen demuestra un dolor contenido en su rostro, que ha la vez se puede ver la dulzura y serenidad de la imagen al más propio estilo Canario.
La imagen posee un gran Patrimonio tales como rosarios en diversos colores, coronas, una media luna, un carro de madera con faldón negro, más el baldaquino, rodeado del sol, también tallado en madera.
Además de diversos atuendos, destacar la salla de color negro riguroso y el negro con estampado Dorado en oro para, al igual que los diferentes mantos del mismo color que las sallas, pañuelos en seda, mas un puñal en plata.
La anécdota que salpica ha esta imagen cuenta que el año que se estreno el baldaquino de la imagen, la Virgen se tuvo que quedar a las puertas de la Parroquia de Santa Ana porque no cabía por un tema de malas medidas, al siguiente año se solucionó y la imagen, aunque justita, atraviesa cada Semana Santa el pórtico de Santa.

Antiguamente la Virgen de lo Dolores tenía un triduo los tres días previos al Viernes de Dolores quedando suprimido en 2013.
La imagen es protagonista del Viernes de Dolores en Candelaria siendo la única imagen de María que se le rinde culto ese día.
El jueves Santo acompaña al Cristo Nazareno de la Parroquia.
Hasta el año 2014 la Virgen salía acompañando al Cristo de la Expiración de Santa Ana, tras decidir suprimir este Vía Crucis, desde ese año el Viernes Santo la Dolorosa, baja hasta la Basílica de Candelaria para acompañar al Cristo de la Reconciliación, en el Via Crucis en a Plaza de la Patrona, para regresar en silencio a Santa Ana.
El Viernes Santo lo acompañan la sección femenina de la Cofradía de Santa Ana y el Carmen, vistiendo ropa de luto con mantilla negra, en sus manos las hermanas llevan un rosario.
Semana Santa
Es Viernes de Dolores en Candelaria, la Parroquia de Santa Ana, abre sus puertas desde primeras horas de la mañana, es día de la Virgen de Dolores.
La imagen aparece situada en el lateral izquierdo de la Parroquia, delante de su Trono procesional, sin corona, pisando una alfombra, como la mejor de las reinas, María de los Dolores, expone sus manos para ser besadas por todas aquellas personas que pasan por allí.
La Virgen no esta sola, pues en ningún momento nadie, se separa de ella las mujeres, la acompañan, le rezan el rosario y el Salve. Una vez caída la Tarde la Imagen recibe una misa en su Honor, momentos después y a puerta cerrada, la talla es colocada en su trono para esperar su primera salida procesional.
Esta salida se produce el Jueves Santo, cuando la Virgen de los Dolores se aproxima a la puerta de Santa Ana, para salir a las calles del casco antiguo de la Villa, acompañada del Calvario y de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen de la Dolorosa, cierra este cortejo
Mientras las campanas de la antigua torre de Santa Ana comienzan a sonar la Virgen asciende por las pendientes calles, siguiendo a su hijo, y al paso de los Santos Varones, bajo la mirada de las mujeres y hombres que se agolpan a los lados, para ver pasar triunfante, aunque dolorida, a esta imagen, que resalta en la noche del jueves Santo por la dulzura de su rostro.
La sangrada imagen, vuelve a recore la Plaza de la Patrona de Canarias solamente se oye los rezos que los fieles le rinden en su caminar, María de los Dolores sigue a su hijo mirándolo desde lejos, pues ella siempre va detrás, el protagonista es él, pero ella no se separa ni un instante de su hijo, como cualquier madre.
La imagen retorna a la Parroquia, en silencio, cuál retiro,es la última imagen en entrar a la iglesia, es ella quien cierra la Semana Grande de la Villa Marina.