lunes, 28 de mayo de 2018

Balance de los daños



  Primero ocurrió en la iglesia de San José en Barranco Hondo, donde desaparecieron todas las prendas y joyas donadas a la Virgen de los Dolores, algunas de ellas con poco valor económico pero con muchísimo valor sentimental para los devotos de la pequeña Dolorosa. Cierto es que en este caso la Virgen solo perdido prendas y joyas  que se le colocaban a la imagen, no se le arrebataron coronas, ni objetos procesionales.
Las prendas han sido sustraídas de la sacristía, donde se encontraban envueltas en telas, incluido el anillo de la abuela de una de las personas más devotas de la iglesia de San José. Son piezas sin un gran valor económico, aunque la suma de todas ellas podría alcanzar en el mercado de compra de oro unos 6.000 euros.

 Sin pasar una semana se repitió la historia en la Parroquia de la Santísima Trinidad en Igueste donde desaparecieron  las potencias sobredoras de Nuestro Padre Jesus Nazareno,  las que utilizaba para su salida del Viernes Santo, una orquídea y el broche de la Virgen con el su nombre, Amargura, entre otros objetos que se hallaban custodiados en la sacristía de la iglesia de Igueste.

Llama la atención que en ninguno de los dos templos, los ladrones tocaron las tallas ni se llevaron las joyas que portaban las imágenes  sólo lo que estaba guardado en otras dependencias parroquiales.


Según afirma el concejal Francisco Pinto, la patrona de Canarias no tiene preocupación de roba ya que “las prendas y joyas de la Virgen de Candelaria están a buen recaudo”, entre otras razones porque “la Basílica de Candelaria cuenta con cámaras de videovigilancia”. 

Aunque las comunidades parroquiales de Igueste y Barranco Hondo, se sienten dolidas y tristes por este hecho, ya que es una perdida de patrimonio y  de objetos muy queridos para los vecinos, el prior de la basílica y los sacerdotes se muestran tranquilos y creen que son casos aislados.